
LLevo tiempo sin poner un relato erótico. No suelo escribirlos cuando estoy sin pareja, pero este lo tenía a medio repasar y ya era hora de ponerlo.
[Para +18]
Los pasos de la joven atravesaron la luminosa calle con desesperación, sabía que estaba cerca de su destino, había seguido las indicaciones al pie de la letra, pero le era difícil orientarse en esta desconocida parte de la ciudad, donde los rótulos de información apenas funcionaban.
-Señorita señorita ¡cómpreme un mentasex de la mayor calidad!; -musitó un hombre mostrándole su mercancía con un gesto que tenía mas teatralidad que un intento real por pasar de incógnito- Tengo de todo, ¡acerquese! gay, lesbos, tríos, onanismos, dilataciones… ¡venga señorita que solo vendo lo mejor! -al ver que no lograba nada tanteo con una bolsa negra que tenía bajo la capa- ¿desea algo mas fuerte? tengo violaciones, necrofilias y masoquismos… ¡puedo conseguirle lo que quiera! ¡Dígame que le excita y se lo consigo con descuento! ¡Tenemos animales y toda clase de objetos!-
La joven le miro un instante, con un estremecimiento observó la mirada perdida de sus ojos, el reguero casi invisible que había dejado saliva día tras día por sus labios y mas allá, bajo su oreja, el resplandor metálico del implante que en ese mismo instante le daría una descarga de placer químico solo con desearlo. Se apartó de el con asco y corrió hacia su destino en aquella misma calle.
El edificio se alzaba engañosamente destartalado, alguno de sus adornos caían casi colgantes sobre la fachada y el oxido casi decoraba sobre el metal. El prehistórico ascensor le llevo a la tercera planta sin tener que dar ninguna orden.
No había paredes a su alrededor, solo un enorme espacio que terminaba en un infinito ventanal a lo largo de todo el perímetro de la planta En el centro se distribuían unos escasos muebles, una enorme cama de aluminio brillante sobre la que estaba sentado un elegante hombre, vestido con ún albornoz rosáceo, hablando con un enorme interlocutor vestido de negro.
-Buenas noches! Bievenida a mi cubil… si no te importa mi compañero se asegurará de tus intenciones, es puro formalismo.
-Tenía entendido que tu movimiento renegaba de la neurotecnología -dejo caer ella mientras se quitaba la chaqueta y se dejaba acariciar el cuello y extremidades por las enormes manos del guardaespaldas, cuyo contacto le transmitió las ligeras cosquillas propias del escáner corporal.
-Por supuesto que lo hacemos, pero no somos idiotas… hay que conocer al enemigo ¿Cómo sino podríamos sobrevivir en un mundo donde cualquiera puede llevar una bomba en un músculo o diluido en la propia sangre?; más hay una diferencia muchacha… nosotros lo usamos como una herramienta no como una evasión de nuestras responsabilidades ni permitimos que sea nuestro amo y señor-
-Entiendo…. Me fiaré de su palabra- contesto-
El hombre de negro retiró sus manos y se las cubrió con guantes.
-Esta limpia Marcus, solo tiene el Con-lag legal y no esta adulterado ni emitiendo –Sacó un pequeño aparato y lo acerco al cuello de la joven- Disculpeme, esto le escocerá un segundo…-
-Auch! – gimió la joven retirándose y mirando el inyector hipodérmico- ¿Qué ha hecho?- preguntó acariciándose el cuello allá donde le había inyectado –
-Solo le ha inyectado un aislante que asegurará de que tu Con-lag no transmite nuestra posición y se mantiene debidamente aletargado. Tranquila es temporal, su cuerpo lo metabolizará en pocas horas… siéntate siéntate – indicó la silla frente a la cama- Admito que me tienes impresionado… pocas personas son capaces de averiguar mi identidad y mucho menos ponerse en contacto conmigo… señorita Mayer -
-Para ese nivel de seguridad informático, ha sido fácil llegar hasta aquí…- bromeó la chica- No me he encontrado con nadie mas que un pobre mecarder desde que me bajé del aero-taxi a cuatro manzanas como pidió-
Marcus la miró y con la copa en la manó rio abiertamente.
-Por favor, brutus… muestrale a nuestra invitada nuestras medidas de seguridad-
El guardaespaldas extrajo de un bolsillo una Terminal de modelo militar, enseñándole la pantalla que se desplegó en un instante, se veía en ella capturas suyas en la puerta de su casa, tomando el aero-taxi, dentro del aerotaxi y frente a la puerta de la vivienda.
-Retiro lo dicho… -murmuró impresionada con un silbido- Me alegra inmensamente que aceptará mi petición de una entrevista, conozco su legendaria reticencia a ser entrevistado…-
-Hasta ahora nadie me había pedido una entrevista con el tema que usted me ha propuesto, supo picarme la curiosidad- vació una botella de vidrio y saco otra de la mesa junto a la cama- ¿una copa?-
-si gracias- Mayer tomo el cristal y bebió un sorbo retirando la copa asombrada- mmm ¿Qué es?-
-Vino… – dijo con una sonrisa- zumo de uva fermentado de unos viñedos privados en marte… ni mas ni menos, sin edulcorantes, ni potenciadores de sabor o nanomaquinas de glucosa excitando los nervios del paladar… solo puro vino a la manera antigua, molecularmente idéntico al que bebió Julio Cesar al volver de las Galias; ¿Qué le parece?-
-Parece… vivo…- musito colorada- es un sabor rudo pero se deshace en mi lengua…-
-Cuidado, no esta acostumbrada al alcohol no procesado – le advirtió con el dedo- beba poco o no recordará la entrevista, lo que sería una lástima Srt Mayer-
-La entrevista cierto- recordó sacando de su bolso unos impresos una libreta inteligente muy rudimentaria- Espero que no tenga problema que use este, me costo encontrarlo con la lista de modelos que me pasó, finalmente en la redacción teníamos una en el almacén-
El hombre tomo la pantalla grisácea en su mano y la observó desde varios lados.
-Es perfecto, un modelo antiguo pero fiable, además es anterior al decreto de interconectividad, antes de comenzar… dígame ¿Por qué me quiere entrevistar sobre el sexo? Es un tema del que ya se conoce todo, más en estos años donde los neuropsicologos bucean en la mente humana con uno solo chasquido de los dedos, ¿Por qué le interesa la opinión de un terrorista anti-sistema?-
-¡Por que lo que se conoce es irreal! –Exclamó Mayer con un intenso brillo en los ojos- he visionado cientos de miles de documentos… he visitado neurosex legales, flirteado con las drogas alucinógenas e incluso practicado el intercambio onanista de cuerpos en la intranet –explicó con detalle con un poco de rubor- ¿y que obtuve?… una mente sobre-estimulada, un cuerpo dolorido y poco más… no, quiero conocer el sexo antes del Con-log, antes de que nuestra sexualidad fuese domada con implantes nerviosos y el placer llegará al alcance de un interruptor… El sexo que nombran las grandes obras, ¡El pecado de Sade!-
Marcús la miró atentamente alzando la copa y observándola a través de la rojez del tinto, agitó la bebida lentamente antes de contestar.
-¿Busca el sexo salvaje?, ¿el sexo primigenio?- aventuró Marcus mirándola sobre la copa- ¿Por qué lo busca?… ¿no tiene suficiente con el mentasex?… estoy seguro de que con su labor de documentación encontró los mentasex de sexo puro, sin adulterar… todas las practicas que pueda desear al alcance de su mente…-
-¡¡NO ES REAL! ¡no quiero que una maquina reproduzca en mi cerebro los sentimientos y pasiones de otra persona! –se defendió- ¡quiero sentirlo en mis carnes!…¡quiero sus besos! ¡sus caricias! ¡su miembro atravesando el templo del placer que corona mi cuerpo!- respiró hondo sabiéndose ruborizada y se sentó de nuevo contra el respaldo- Pero si… conseguí Mentasex sin adulterar ni filtrar… y estudie sobre ellos… descubriendo que su producción y distribución eran la forma encubierta para financiar su organización señor Marcus… -
-Además de lectora de Sade, es usted una caja de sorpresas… – admitió Marcus levantándose y colocándose junto al cabecero de la cama- Pero no me imagino que una mujer bella e inteligente como usted no lograse encontrar a un hombre con el que poner en practica sus inquietudes… sexo puro son comlogs ni simulaciones… cuerpo contra cuerpo- musitó lentamente con un gesto de la mano a cada aseveración.
Mayer bajo la cabeza y se agarró las manos.
-Fue fácil conseguir hombres que quisiesen experimentarlo… les daba morbo la idea… Era una novedad… pero fue un desastre… todas las veces fue un desastre… -trago saliva dándose tiempo a reconsiderarlo- Quiero decir… sin un Comlog que les guiara a cada paso sus propios cuerpos les asustaban… ¡las sensaciones les parecían demasiado grotescas y fuertes!… se marchitaban sin remedio y se avergonzaban tras algunos intentos. ¡Como les va a excitar mi cuerpo si llevan décadas disfrutando de la perfección de lo irreal!-
-¿Pero usted lo disfrutó?…- pregunto caminando a su alrededor- Disfruto tener sus cuerpos bajo el suyo, el placer animal sin adulterar…-
-…si, un poco… cuando sentía sus cuerpos dur… quiero decir – se excuso sonrojada- cuando estaban excitados, era una sensación tan natural… tenerlos cerca… era agradable-
El hombre que caminado a su alrededor, se detuvo a su espalda, donde apoyo sobre sus hombros las yema de su mano.
-¿y no se sintió perdida sin Con-log?… ¿no lo sintió grotesco?- pregunto a su oído- cuéntemelo…-
-Yo… al principio me asusto pero…. Era tan normal… mi cuerpo sabía que hacer… su piel contra la mía, nuestro sudor uniéndose mientras su cuerpo… vibrante…. Luchaba por introducirse en mi…-
Los dedos de Marcus bailaban alrededor de los hombros de ella al son de sus palabras, finalmente su voz, como un susurro contra su cuello.
-¿Y por que vino a mi?…- le susurro- ¿Por qué me buscó con tanto ahínco?-
-Por que le ví… -admitió removiéndose en la silla, excitada por la cercanía del hombre- le ví en un mentasex, con una mujer… usted no llevaba Com-log, eso fue lo que despertó mi interes… lo veía… lo sentía como su fuese ella… sus besos sinceros… la pasión de su cuerpo golpeándome…-
-Sabía que ese hobby me daría problemas algún día, habrá que eliminar esas cintas…- se reprochó asi mismo antes de girarse hacia su guardaspaldas- ¿Me esperas en la planta de abajo?, prometo no tardar…-
El aludido acepto la orden y se perdió entre las puertas del ascensor. Quedando solo ellos dos en la desolada planta. Con un movimiento, Marcus la levantó de la silla y la guió a la cama sin dejar de tocarla en un largo movimiento mas parecido a un paso de baile que aún caminar.
-Y dígame Mayer… ¿Cuántas veces vio ese Mentasex?- le susurró al oído mientras la inclinaba poco a poco sobre la cama- ¿Cuántas veces me sintió en su interior?-
-Docenas… centenares de veces… – admitió con un jadeo, estirando los brazos en cruz y dejándose hacer- necesitaba conocerlo… saber que era real… sentirlo… sentirlo sobre mi y así saber que estoy viva… –
-¿y esto es lo que querías?… sentirme sobre tu cuerpo, besando tu piel…-musito abriendo su camisa y deslizando sus labios por la suave piel de su busto- ¿era esto lo que querías?-
-Si…. No… lo quería todo…- jadeó cuando la vida boca encontró su dulce pezón- todo dentro de mí…-
Con una sonrisa el hombre devoró su pecho mientras sus manos abrían la estrecha tela que cubría la grieta de carne que ya imploraba con su humedad la promesa de una invasión. El cuerpo de ella se convirtió en el campo de batalla de sus propios dedos… sin vergüenza sin pudor alguno unieron sus cuerpos sobre la sabana de raso. Sudor contra sudor…
-¿encuentras placentero este placer natural? –le pregunto en un jadeo cuando ella trataba de aprender como satisfacerle con sus labios-
-Lo encuentro fascinante…- musito entre ejercicios vocales- Este sabor despierta mi cuerpo y mi mente hacia la lujuria…-
Acompañado de un largo jadeo Marcus se recostó sobre ella y dejó deslizar nuevamente su miembro entre sus carnes. Con un rítmico movimiento ambos se unieron en un jadeo compartido, donde sus cuerpos bailaban uno sobre el otro mientras sus labios y dedos encontraban su unión.
-¿encuentras el placer de la carne?- jadeó mientras cargaba su piernas sobre sus hombros y la penetraba profundamente- ¡goza de la locura que buscabas!-
Con un grito, una expresión de su victoria, la mujer cayó sobre la cama, disfrutando al borde de la ensoñación del explosivo y húmedo orgasmo en su interior…
-Ha sido maravilloso….- jadeó ella apoyado en su pecho- ¿hay lugar para mí en tu organización?- preguntó esperanzada.
-La resistencia activa es algo peligroso… -le advirtió- Nos vendría mejor tu ayuda en tu propia universidad, en tu periódico, allí podrás colaborar sin ponerte en constante peligro… nos pondremos en contacto contigo-
Una señal en su muñequera plateada vibro y el debió levantarse a regañadientes para vestirse.
-He de irme, he de estar esta noche en el otro lado del mundo –le confió sin ponerla en peligro- Ha sigo una grata entrevista señorita Mayer. Le aconsejo que vuelva a casa en menos de una hora, algún policía podría descubrir este lugar y pueden ser muy persuasivos con sus preguntas…-
-¿me concederá otra entrevista algún día? –aventuró ella-
-Siempre que me sea posible… le concederé tantas entrevistas como pueda, hasta que termine su artículo y se de por satisfecha- le prometió con un beso en su mejilla antes de desaparecer en el ascensor y dejarla tumbada en la cama con la verdadera constancia de haber experimentado lo que tanto había anhelado.