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13 May 2008#

Dioses del cuero. Introduccion

Proyecto de novela erotica que llevo tiempo gestando, esta es la introduccion a dioses del cuero.

Horas en silencio, nada traicionaba el reino del silencio, a veces, como una manifiesta herejía, rompiendo la monotonía, una tubería crujía por el esfuerzo o un insecto volador cruzaba la estancia con su quedo zumbar. Nada mas, de muebles sencillos la habitación estaba en penumbra, varios cojines dispersos sobre la alfombra rodeaban lo que podía haber sido un mueble mas.

La propietaria de las curvas estaba casi desnuda, solo le cubría un ínfimo vestido de licra, de textura casi granular, cuyo corte acrecentaba las ya generosas formas, de curva maternal, que no se molestaba en cubrir

Acostada sobre la alfombra, detenida en una posición visiblemente incomoda sobre sus rodillas, la estatua humana solo daba constancia de la vida que palpaba bajo la piel en el casi imperceptible temblor en sus labios y la queda respiración.

Un estremecimiento recorrió el cuerpo, desde la cabeza hasta el último dedo del pie, el rastro de una arruga apareció fantasmal en su frente, los labios se tensaron forzándose a mantener la posición. Pese a la inmovilidad los músculos de la mujer estaban tensos bajo la piel como finos nudos de cuerda.

El esfuerzo perló de sudor su frente, cuya expresión inerte no traicionaba su gesto. Finalmente, un sonido líquido, un gorgoteo seguido del salpicar de una bola de goma de generoso tamaño que disparada por la presión volo hasta regazo del sillón seguida de un desbordamiento de un líquido jabonoso y cristalino. El geiser que brota entre sus nalgas se mantiene mientras la curva del vientre de la mujer se reduce paulatinamente hasta que no queda en su interior ningún líquido que expulsar.

Golpea el piso de frustración y se muerde el labio hasta probar una gota de su sangre. Sabe que le ha fallado, no ha podido cumplir su orden, no era buena esclava, no era digna de tenerle de maestro. Recuperando el control de si misma vuelve a la posición inicial, no hace gesto alguno por limpiar el líquido que gotea de su interior manchando la alfombra, eso no importaba ya.

El volvió tarde, siguiendo la reiterada costumbre depositó la tarjeta magnética sobre la mesa, colgó la chaqueta y recogió el látigo que colgaba del picaporte antes de pasar al salón. No le gustó lo que vió… no le había obedecido. Restalló el látigo contra su mano.

-¿Hasta cuando vas a seguir defraudándome? –le pregunto con rencor- me esfuerzo contigo pero no avanzas… – el látigo golpeó la piel desnuda con fuerza para que el sonido rebotará en eco en el silencio de la habitación- ¿Quieres que te cambie?… o si… te puedo cambiar por cualquiera de nivel inferior, ¡incluso una novata lo haría mejor que tu! –la mano que empuñaba el látigo bajo varias veces más- ¡tienes que ser la mejor…! ¡Tienes que serlo para mí..!- le gritó antes de llevarse la mano al pecho y contraer el rostro de dolor y sorpresa- tu… tienes que serlo…-

Intentando caminar hacia la mesa su pie pisó una humedad y resbalo sobre el suelo aun encharcado por el jabonoso enema y arrastrando al cuerpo se desplomó de espaldas con un espantoso crujido, al golpearse la sien contra una de las mesas. La brillante sangre no tardó en formas un sangriento halo bajo su rostro cuyo gesto quedo a perpetuidad en una expresión de beatitud y tranquilidad.

Los ojos de ella se movieron, lentamente al principio hasta que descubrió el cuerpo tendido junto a ella, el resto de su rostro se giró y un gritó gutural surgió de su garganta mientras sus manos acariciaban la piel de hombre que comenzaba a enfriarse…

5 May 2008#

a ti que amo

Me llamas mentiroso, por ver el mundo a mi manera
por creer que tu piel es suave y no pálida como achacas
Por decir bien alto que adoro tus labios orgullosos.
que nunca serán extraños ni hinchados.

Adoro tu cabello que me abraza y protege
nunca veré en el puntas abiertas o canas perdidas
Tu cintura me enloquece y adoro poder morder feliz
esas redondeces que ante el espejo te avergüenzan

Sueño cada noche con dormir entre tus pechos
esos montes cálidos de aromas a canela y jazmin
Te abrazo y deseo besarlos, sus fresas blancas devorar

y tu solo crees, que molestan, que pesan e incomodan
que mas que dos bienes, son dos pesados males
que nublan mi sentido, que esconden tu alma abrumados

No entiendes nada… si crees que solo por tus pechos yo suspiro
¡que no entiendes nada! que poco me importan esas dos hermanas
sino fueran tuyas, si no fueran tu cuerpo. ¡sino fueran hermosas como lo es tu alma!

¡No me me llames mentiroso si me enamoro de tu cuerpo!
¡no me llames mentiroso y si tu alma se muestra tan bellamente engarzada!
¡Es tu cuerpo tu prisión! ¡Es tu cuerpo tu reino!.. ¿por que no amar que eres?
Desde el pequeño pliegue, al pensamiento de tu mente. Toda tu es mi deseo.

Poesia para una vieja amiga que compartio mis besos y que ahora esta en chicharolandia estudiando para curar a locos como yo.

20 January 2008#

Sesión al sol

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Relato erótico inspirado en una conversación con mi amiga Marla.

Silbante, lejano, el viento pasaba a su alrededor con un parsimonia digna de un día de verano. El aullar entre sus cabellos, de mil voces antiguas que narraban historias nunca escritas. Su piel pulsaba, ardiente al sol alzado del verano. El cielo, que no podía ver con sus cerrados mas sentía en el viento cuan despejado y claro estaba.

Se estremeció, el calor de su piel entraba poco a poco en su interior. Estiro sus piernas, y entre ellas su sexo libre de cualquier coraza o pudor, recibía brillante la caricia del sol.

Un brisa juguetona enarbolo su cabello y durante un instante, la estremeció de frio. Sus pezones, dos pequeñas cerezas de carne, se alzaron ante la sensación y apuntaron al cielo orgullosas. Un nuevo calór la estremeció, su mente se dejo divagar por una ensoñación palpitante que la rodeaba. Su sexo brilló aun mas a la luz del sol, coronado ahora por una incipiente humedad.

Una nueva caricia del viento jugó con sus pechos, quedándose ahí unos instantes. No era viento sino dos dedos suaves que acariciaban su busto. ¿era un sueño?.. ¿dormía?.. no le importo distinguirlo y se arrojo a la sensación de estos dedos que en un camino invisible rodeaban sus pechos.

El aliento intruso rodeó su cuello, depositando sobre su mentón pequeños besos, sus manos acariciaban su cuerpo, rodeando sus pechos, siguiendo cada pequeña ondulación de su cuerpo. Gimió cuando los dedos alcanzaron su pubis , abrazandolo, apretandolo entre el largo de ambos dedos. Reteniendo su sexo en su mano, como una garra de acero que la poseía.

Su cabeza estaba a la vez vacía todo pensamiento y a rebosar de estas sensaciones.

Jadeó, arqueó su cuerpo en demanda a su placer y con una explosión interior gritó su orgasmo al cielo. Desplomándose jadeante sobre la toalla, durmiente.

Al despertar ya entraba la tarde. Sentía su cuerpo tembloroso y exhausto, se levantó y sintió correrlo sobre sus pechos. Vió las gotas blancas y las tomó entre sus dedos, ¿semen?… no… solo bronceador…

30 November 2007#

El placer antiguo..


sex

LLevo tiempo sin poner un relato erótico. No suelo escribirlos cuando estoy sin pareja, pero este lo tenía a medio repasar y ya era hora de ponerlo.

[Para +18]

Los pasos de la joven atravesaron la luminosa calle con desesperación, sabía que estaba cerca de su destino, había seguido las indicaciones al pie de la letra, pero le era difícil orientarse en esta desconocida parte de la ciudad, donde los rótulos de información apenas funcionaban.

-Señorita señorita ¡cómpreme un mentasex de la mayor calidad!; -musitó un hombre mostrándole su mercancía con un gesto que tenía mas teatralidad que un intento real por pasar de incógnito- Tengo de todo, ¡acerquese! gay, lesbos, tríos, onanismos, dilataciones… ¡venga señorita que solo vendo lo mejor! -al ver que no lograba nada tanteo con una bolsa negra que tenía bajo la capa- ¿desea algo mas fuerte? tengo violaciones, necrofilias y masoquismos… ¡puedo conseguirle lo que quiera! ¡Dígame que le excita y se lo consigo con descuento! ¡Tenemos animales y toda clase de objetos!-

La joven le miro un instante, con un estremecimiento observó la mirada perdida de sus ojos, el reguero casi invisible que había dejado saliva día tras día por sus labios y mas allá, bajo su oreja, el resplandor metálico del implante que en ese mismo instante le daría una descarga de placer químico solo con desearlo. Se apartó de el con asco y corrió hacia su destino en aquella misma calle.

El edificio se alzaba engañosamente destartalado, alguno de sus adornos caían casi colgantes sobre la fachada y el oxido casi decoraba sobre el metal. El prehistórico ascensor le llevo a la tercera planta sin tener que dar ninguna orden.

No había paredes a su alrededor, solo un enorme espacio que terminaba en un infinito ventanal a lo largo de todo el perímetro de la planta En el centro se distribuían unos escasos muebles, una enorme cama de aluminio brillante sobre la que estaba sentado un elegante hombre, vestido con ún albornoz rosáceo, hablando con un enorme interlocutor vestido de negro.

-Buenas noches! Bievenida a mi cubil… si no te importa mi compañero se asegurará de tus intenciones, es puro formalismo.

-Tenía entendido que tu movimiento renegaba de la neurotecnología -dejo caer ella mientras se quitaba la chaqueta y se dejaba acariciar el cuello y extremidades por las enormes manos del guardaespaldas, cuyo contacto le transmitió las ligeras cosquillas propias del escáner corporal.

-Por supuesto que lo hacemos, pero no somos idiotas… hay que conocer al enemigo ¿Cómo sino podríamos sobrevivir en un mundo donde cualquiera puede llevar una bomba en un músculo o diluido en la propia sangre?; más hay una diferencia muchacha… nosotros lo usamos como una herramienta no como una evasión de nuestras responsabilidades ni permitimos que sea nuestro amo y señor-

-Entiendo…. Me fiaré de su palabra- contesto-

El hombre de negro retiró sus manos y se las cubrió con guantes.

-Esta limpia Marcus, solo tiene el Con-lag legal y no esta adulterado ni emitiendo –Sacó un pequeño aparato y lo acerco al cuello de la joven- Disculpeme, esto le escocerá un segundo…-

-Auch! – gimió la joven retirándose y mirando el inyector hipodérmico- ¿Qué ha hecho?- preguntó acariciándose el cuello allá donde le había inyectado –

-Solo le ha inyectado un aislante que asegurará de que tu Con-lag no transmite nuestra posición y se mantiene debidamente aletargado. Tranquila es temporal, su cuerpo lo metabolizará en pocas horas… siéntate siéntate – indicó la silla frente a la cama- Admito que me tienes impresionado… pocas personas son capaces de averiguar mi identidad y mucho menos ponerse en contacto conmigo… señorita Mayer -

-Para ese nivel de seguridad informático, ha sido fácil llegar hasta aquí…- bromeó la chica- No me he encontrado con nadie mas que un pobre mecarder desde que me bajé del aero-taxi a cuatro manzanas como pidió-

Marcus la miró y con la copa en la manó rio abiertamente.

-Por favor, brutus… muestrale a nuestra invitada nuestras medidas de seguridad-

El guardaespaldas extrajo de un bolsillo una Terminal de modelo militar, enseñándole la pantalla que se desplegó en un instante, se veía en ella capturas suyas en la puerta de su casa, tomando el aero-taxi, dentro del aerotaxi y frente a la puerta de la vivienda.

-Retiro lo dicho… -murmuró impresionada con un silbido- Me alegra inmensamente que aceptará mi petición de una entrevista, conozco su legendaria reticencia a ser entrevistado…-

-Hasta ahora nadie me había pedido una entrevista con el tema que usted me ha propuesto, supo picarme la curiosidad- vació una botella de vidrio y saco otra de la mesa junto a la cama- ¿una copa?-

-si gracias- Mayer tomo el cristal y bebió un sorbo retirando la copa asombrada- mmm ¿Qué es?-

-Vino… – dijo con una sonrisa- zumo de uva fermentado de unos viñedos privados en marte… ni mas ni menos, sin edulcorantes, ni potenciadores de sabor o nanomaquinas de glucosa excitando los nervios del paladar… solo puro vino a la manera antigua, molecularmente idéntico al que bebió Julio Cesar al volver de las Galias; ¿Qué le parece?-

-Parece… vivo…- musito colorada- es un sabor rudo pero se deshace en mi lengua…-

-Cuidado, no esta acostumbrada al alcohol no procesado – le advirtió con el dedo- beba poco o no recordará la entrevista, lo que sería una lástima Srt Mayer-

-La entrevista cierto- recordó sacando de su bolso unos impresos una libreta inteligente muy rudimentaria- Espero que no tenga problema que use este, me costo encontrarlo con la lista de modelos que me pasó, finalmente en la redacción teníamos una en el almacén-

El hombre tomo la pantalla grisácea en su mano y la observó desde varios lados.

-Es perfecto, un modelo antiguo pero fiable, además es anterior al decreto de interconectividad, antes de comenzar… dígame ¿Por qué me quiere entrevistar sobre el sexo? Es un tema del que ya se conoce todo, más en estos años donde los neuropsicologos bucean en la mente humana con uno solo chasquido de los dedos, ¿Por qué le interesa la opinión de un terrorista anti-sistema?-

-¡Por que lo que se conoce es irreal! –Exclamó Mayer con un intenso brillo en los ojos- he visionado cientos de miles de documentos… he visitado neurosex legales, flirteado con las drogas alucinógenas e incluso practicado el intercambio onanista de cuerpos en la intranet –explicó con detalle con un poco de rubor- ¿y que obtuve?… una mente sobre-estimulada, un cuerpo dolorido y poco más… no, quiero conocer el sexo antes del Con-log, antes de que nuestra sexualidad fuese domada con implantes nerviosos y el placer llegará al alcance de un interruptor… El sexo que nombran las grandes obras, ¡El pecado de Sade!-

Marcús la miró atentamente alzando la copa y observándola a través de la rojez del tinto, agitó la bebida lentamente antes de contestar.

-¿Busca el sexo salvaje?, ¿el sexo primigenio?- aventuró Marcus mirándola sobre la copa- ¿Por qué lo busca?… ¿no tiene suficiente con el mentasex?… estoy seguro de que con su labor de documentación encontró los mentasex de sexo puro, sin adulterar… todas las practicas que pueda desear al alcance de su mente…-

-¡¡NO ES REAL! ¡no quiero que una maquina reproduzca en mi cerebro los sentimientos y pasiones de otra persona! –se defendió- ¡quiero sentirlo en mis carnes!…¡quiero sus besos! ¡sus caricias! ¡su miembro atravesando el templo del placer que corona mi cuerpo!- respiró hondo sabiéndose ruborizada y se sentó de nuevo contra el respaldo- Pero si… conseguí Mentasex sin adulterar ni filtrar… y estudie sobre ellos… descubriendo que su producción y distribución eran la forma encubierta para financiar su organización señor Marcus… -

-Además de lectora de Sade, es usted una caja de sorpresas… – admitió Marcus levantándose y colocándose junto al cabecero de la cama- Pero no me imagino que una mujer bella e inteligente como usted no lograse encontrar a un hombre con el que poner en practica sus inquietudes… sexo puro son comlogs ni simulaciones… cuerpo contra cuerpo- musitó lentamente con un gesto de la mano a cada aseveración.

Mayer bajo la cabeza y se agarró las manos.

-Fue fácil conseguir hombres que quisiesen experimentarlo… les daba morbo la idea… Era una novedad… pero fue un desastre… todas las veces fue un desastre… -trago saliva dándose tiempo a reconsiderarlo- Quiero decir… sin un Comlog que les guiara a cada paso sus propios cuerpos les asustaban… ¡las sensaciones les parecían demasiado grotescas y fuertes!… se marchitaban sin remedio y se avergonzaban tras algunos intentos. ¡Como les va a excitar mi cuerpo si llevan décadas disfrutando de la perfección de lo irreal!-

-¿Pero usted lo disfrutó?…- pregunto caminando a su alrededor- Disfruto tener sus cuerpos bajo el suyo, el placer animal sin adulterar…-

-…si, un poco… cuando sentía sus cuerpos dur… quiero decir – se excuso sonrojada- cuando estaban excitados, era una sensación tan natural… tenerlos cerca… era agradable-

El hombre que caminado a su alrededor, se detuvo a su espalda, donde apoyo sobre sus hombros las yema de su mano.

-¿y no se sintió perdida sin Con-log?… ¿no lo sintió grotesco?- pregunto a su oído- cuéntemelo…-

-Yo… al principio me asusto pero…. Era tan normal… mi cuerpo sabía que hacer… su piel contra la mía, nuestro sudor uniéndose mientras su cuerpo… vibrante…. Luchaba por introducirse en mi…-

Los dedos de Marcus bailaban alrededor de los hombros de ella al son de sus palabras, finalmente su voz, como un susurro contra su cuello.

-¿Y por que vino a mi?…- le susurro- ¿Por qué me buscó con tanto ahínco?-

-Por que le ví… -admitió removiéndose en la silla, excitada por la cercanía del hombre- le ví en un mentasex, con una mujer… usted no llevaba Com-log, eso fue lo que despertó mi interes… lo veía… lo sentía como su fuese ella… sus besos sinceros… la pasión de su cuerpo golpeándome…-

-Sabía que ese hobby me daría problemas algún día, habrá que eliminar esas cintas…- se reprochó asi mismo antes de girarse hacia su guardaspaldas- ¿Me esperas en la planta de abajo?, prometo no tardar…-

El aludido acepto la orden y se perdió entre las puertas del ascensor. Quedando solo ellos dos en la desolada planta. Con un movimiento, Marcus la levantó de la silla y la guió a la cama sin dejar de tocarla en un largo movimiento mas parecido a un paso de baile que aún caminar.

-Y dígame Mayer… ¿Cuántas veces vio ese Mentasex?- le susurró al oído mientras la inclinaba poco a poco sobre la cama- ¿Cuántas veces me sintió en su interior?-

-Docenas… centenares de veces… – admitió con un jadeo, estirando los brazos en cruz y dejándose hacer- necesitaba conocerlo… saber que era real… sentirlo… sentirlo sobre mi y así saber que estoy viva… –

-¿y esto es lo que querías?… sentirme sobre tu cuerpo, besando tu piel…-musito abriendo su camisa y deslizando sus labios por la suave piel de su busto- ¿era esto lo que querías?-

-Si…. No… lo quería todo…- jadeó cuando la vida boca encontró su dulce pezón- todo dentro de mí…-

Con una sonrisa el hombre devoró su pecho mientras sus manos abrían la estrecha tela que cubría la grieta de carne que ya imploraba con su humedad la promesa de una invasión. El cuerpo de ella se convirtió en el campo de batalla de sus propios dedos… sin vergüenza sin pudor alguno unieron sus cuerpos sobre la sabana de raso. Sudor contra sudor…

-¿encuentras placentero este placer natural? –le pregunto en un jadeo cuando ella trataba de aprender como satisfacerle con sus labios-

-Lo encuentro fascinante…- musito entre ejercicios vocales- Este sabor despierta mi cuerpo y mi mente hacia la lujuria…-

Acompañado de un largo jadeo Marcus se recostó sobre ella y dejó deslizar nuevamente su miembro entre sus carnes. Con un rítmico movimiento ambos se unieron en un jadeo compartido, donde sus cuerpos bailaban uno sobre el otro mientras sus labios y dedos encontraban su unión.

-¿encuentras el placer de la carne?- jadeó mientras cargaba su piernas sobre sus hombros y la penetraba profundamente- ¡goza de la locura que buscabas!-

Con un grito, una expresión de su victoria, la mujer cayó sobre la cama, disfrutando al borde de la ensoñación del explosivo y húmedo orgasmo en su interior…

-Ha sido maravilloso….- jadeó ella apoyado en su pecho- ¿hay lugar para mí en tu organización?- preguntó esperanzada.

-La resistencia activa es algo peligroso… -le advirtió- Nos vendría mejor tu ayuda en tu propia universidad, en tu periódico, allí podrás colaborar sin ponerte en constante peligro… nos pondremos en contacto contigo-

Una señal en su muñequera plateada vibro y el debió levantarse a regañadientes para vestirse.

-He de irme, he de estar esta noche en el otro lado del mundo –le confió sin ponerla en peligro- Ha sigo una grata entrevista señorita Mayer. Le aconsejo que vuelva a casa en menos de una hora, algún policía podría descubrir este lugar y pueden ser muy persuasivos con sus preguntas…-

-¿me concederá otra entrevista algún día? –aventuró ella-

-Siempre que me sea posible… le concederé tantas entrevistas como pueda, hasta que termine su artículo y se de por satisfecha- le prometió con un beso en su mejilla antes de desaparecer en el ascensor y dejarla tumbada en la cama con la verdadera constancia de haber experimentado lo que tanto había anhelado.

14 February 2007#

En el dintel me esperas…

Poesia_en_el_dintel

Poesía escrita hace una semana para alegrar a una amiga.

14 December 2006#

La simulación

Dedicado a mi amiga Minu,
a la que mando un fuerte abrazo. 

Cuando abrió los ojos lo vió erguido, vestido con un ligero taparrabos que cumplía a duras penas su cometido.  Su gesto no daba lugar a equivocación cuando apretó en su mano la fusta equina.

-Eres hermosa… que maravilla; eres un sueño solo para mí; adoro la realidad virtual ¿tu no?, bueno… que sabrás tu, no necesitas saber nada solo gemir…-

Recorrió su cuerpo palpando y pellizcando a voluntad. Arrancó las cintas que cubrían sus partes, mas a modo de regalo que para tapar pudor alguno. Su mano se posó abarcando su pubis entre sus dedos y acarició su suave textura.

-Estás tan bien hecha… que bocado tan delicioso… me gusta – hundió dos dedos en su interior sintiendo su temblor- ¿aún te resistes?… tendré que domarte.

El látigo restallo contra la piel de ella, con maestría los golpes evitaban zonas sensibles pero no daban tregua a su proximidades que pronto alcanzaron un hermoso carmesí. El arma, de cuerpo rígido y lengüeta de cuero, terminó besando cada rincón de su cuerpo.

Al principió gruñó, luego gimió y finalmente solo la traicionaba un apurado suspiro ahogado en un profundo jadeo.

Dejando el látigo, devoró las oscuras aureolas de sus pezones, mientras su miembro acariciaba con su prominencia el interior de sus muslos. Con un gruñido la colocó dándole la espalda y así, elevando sus piernas sobre la cadena,  la penetro en un vaivén prolongado y bestial.  Mordió su cuello, arañó su vientre por dentro y por fuera. La hizo suya. Eyaculo en su interior, con un grito. Detenido cargo sobre su cuerpo su propio en la parodia de un romántico abrazo.

Pero no había terminado con ella,  saco su miembro pegajoso y lo apoyó entre sus nalgas, apretando firmemente en la entrada de un estrecho esfínter, centímetro a centímetro se deslizó en su interior. Casi había entrado completamente cuando la animación se detuvo y todo se volvió traslucido.

El gesto del hombre quedo congelado en un segundo de pasión y ella, resignada al acabarse su tiempo, dio por terminada la simulación con una orden verbal.

Desconectándose del ordenador y tras dedicar unos segundos a estirar su cuerpo ligeramente agarrotado por la experiencia siempre impactante de dominación.

4 November 2006#

La sesión

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camara

Relato erotido dedicado a Marla.
Una buena amiga a la que quiero mucho. 

Era una petición extraña. Pero no tan inusual como para rechazarla, puesto que me había dado a conocer como un fotógrafo liberal, admitiendo realizar trabajos de todas las fantasías.

Me pagó por adelantado y reservé toda una tarde de mi estudio para ella. Llegó vestida con un traje pardo y recatado; el cabello ligeramente ondulado y castaño reprimido en una corta trenza.

El atrezzo era sencillo, un fondo neutro y un cómodo sillón de cuero. Había sido muy explicita en su encargo, ella se dejaría llevar y yo sacaría las fotos que quisiera, sin dirigirle la palabra, para le que fuese mas sencillo. Así me convertiría en un mero observador de lo debía acontecer.

Eligió una música suave para la sesión, sentándose en el sillón dedicó unos minutos a fundirse con la música, con la profunda voz de ese cantante latino, la observé a través del prisma de mi cámara. Enfoqué su rostro… de facciones clásicas, coronado por unos labios finos y pensativos. Y sus ojos… enmarcados en un perpetuo gesto de curiosidad y deseo. Poco a poco se desprendido de la ropa, las prendas cayeron al suelo una a una hasta quedarse en un conjunto de fino encaje, por cuyo tacto llevo su tacto.

Suspiró… sus manos se deslizaban sugerentes por su cuerpo. Las movía con lentitud, experimentada en un sendero que conocía bien. Mi cámara siguió sus movimientos y observé como alzaba juguetona sus pechos, antes de descender hacia su pubis, ya marcado con una tenue y húmeda sombra, preludió de pasión y excitación. Con los dedos acarició sobre la tela, recorriendo las montañas que eran sus labios mayores… internándose en la oquedad intermedia, donde ya corría un pequeño manantial brillante.

Se mordió los labios mientras, deslizaba bajo la tela de su brasier, su curiosa mano para abarcar su pecho y aprisionar entre sus dedos la pequeña perla de oscura piel. Había cerrado los ojos, sumergida en un placer que se transformaba en un mundo, y que solo podía imaginar al ver su rostro contraído y suspirante.

Se lamió dos dedos, deslizando por ellos una fina lengua, para descenderlos hacia su pubis y apartar la tela, abrir su sexo, piel a piel. Con sus dos manos, sin mirarme, como una niña que hace una travesura, me mostró su tesoro en puro esplendor. Su interior era rosado y bello, pidió la agonía de sus dedos… que raudos se perdieron en esa gruta temblante.

La orquesta había iniciado su gran marcha, su cuerpo era una sintonía de gemidos y chasquidos cuyo único estaba sentenciado. Se dio la vuelta en el sillón, apoyó el rostro en el cuero para mostrarme sus prietas nalgas, se masturbó así, dándome la espalda, mostrándome la fiereza de esa vulva atacada.

Así llego al orgasmo, en un prolongado gemido se dejo caer sobre la piel curtida. Fotografié su sexo aun palpitante… su mano húmeda… su gesto de confusión con los últimos coletazos.

Con una toalla secó su sudor y ante mi se cambió en un instante sus únicas prendas. A medio vestir le enseñe algunas fotografías, que aprobó mientras abotonaba su camisa. No tardó en marcharse. En regresar a su vida, a su día a día.

Nunca volvió a recoger las fotos. Ahora, con más experiencia en este mundo, entiendo que las fotos solo fueron una excusa, parte del juego de sentirse tan observada y deseada como solo puede sentirse la musa de un artista.

Guardé las fotos como un regalo, nunca se las enseñé a nadie, mas allá de aquella foto en la que derrotada por el orgasmo mostraba su cuerpo su mayor belleza. Pues esa instantánea la enmarqué con cariño y preside mi estudio, donde cada día me saluda su dulce recuerdo. .

27 October 2006#

La nota.

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Nota
Uno de esos relatos que escribo
inspirado por la belleza de una chica,
que jamás sabra lo que ese chico escribía en su libreta.

En esa enorme estancia que recordaba un hospital, todos nos sumergíamos en tangencias y curvas, que danzaban encadenadas sobre el papel. Delante de mí su perfume llegaba claro en una senda tan directa como invisible, desde su largo cabello a mi embelesado rostro.

Me quedé mirándola, así vestida con una camisa de licra blanca que cubría su pecho sin poder ocultar sus curvilíneas formas, coronando su pecho, una ventana desnuda a la curva de sus turgentes mamas. Y su cabello, que decir de su cabello… negro como la noche en mil hilos de seda en cascada sobre sus hombros desnudos.

Era inalcanzable y aun así le escribí la nota, no tembló mi mano al firmarla ni siquiera al doblarla con esmero y dejarla sobre su mesa blanca, junto al estuche de sus lápices, al alejarme para tirar a la papelera las notas fracasadas. Volví a mi asiento y me sumergí en el trabajo a realizar…. Espere… espere una risa, una estruendosa carcajada que derribase el muro de mi confianza. Pero solo me contesto el silencio.

El despecho, la indiferencia. Me lo había buscado. Tan alejado estaba de ella, que no me consideraba ni siquiera digno de un desprecio. Acabó la clase, todos se marcharon; yo recogí mis útiles de dibujo sin prisa, tenía la mente en blanco cuando salí de la clase y la ví, la vi a ella en el primer peldaño de la escalera hacia el piso inferior, alzo un dedo, me ordeno seguirla, antes de perderse entre los escalones. Me esperaba a medio camino, donde ya nadie podía verla desde el piso superior. Me agarró de la camisa y tiró de mi hacia la cercana puerta de los aseos. Ambos sabíamos que esa planta solía estar vacía a esas horas.

En el aseo me empujo contra la pared, sentándome sobre la taza de cerámica y sentándose ella misma sobre mis rodillas, a ahorcajadas sobre mis piernas, quitándose la camisa y el sujetador. Sentí el calor de su piel contra mi rostro, el profundo aroma de sus pliegues golpeó mis sentidos y medio aturdido tarde unos instantes en reaccionar y abrazar su cuerpo contra mi pecho, mientras con mi boca sedienta encontré un pezón, perla de suave carne que devoré con gula, saboreando cada matiz del banquete que me ofrecía su piel. Me dejo hacer, mientras acariciaba mi nuca y gemía como un felino agradecido. A trabes de mi paladar podía sentir su pulso, la sangra de su cuerpo bombeando rabiosa a mi placer. Cambio de mama, saboree la perla gemela hasta que ella alzó mi rostro, robándome un alimento para entregarme uno aun más delicioso entre sus labios. Compartimos un mismo aliento mientras nuestras lenguas se unían en un abrazo al borde de la asfixia.

Nos apartamos con los rostros enrojecidos, una queda risa salió de sus labios, se desabrocho el pantalón y dejo caer su ropa interior; desnuda ante mi tomó mi rostro y sujetándolo con fuerza lo hundió en su pubis. Encerrado entre sus carnes me deje guiar por el tacto, hacia el foco de calor que nacía de su sexo, cuya humedad empapó mi rostro reduciendo mis sentidos al salado sabor de la vulva abierta.

Se movió contra mi rostro, masturbándose con los ángulos de mi cara. En una pausa del temblor excitado, logre atrapar entre mis labios la pepita de carne, que como una flor había florecido coronando su sexo.

Arrancándome un mechón de cabello alcanzó el orgasmo. Cayendo rendida sobre mis rodillas y durante unos minutos nos quedamos así, recuperando el aliento.

Descendió su rostro hasta mi henchido miembro, abrió el cierre de tela y abrazando con la mano, lo acaricio con presteza mientras me ofrecía de nuevo sus pechos como cárcel de mi rostro.

Y de esa forma, sin experiencia para contenerme, alimentándome de su piel, eyaculé en su mano.

Tras un par de compasivas sacudidas se levantó, desapareciendo de mi vista. Durante ese momento, atontado por el orgasmo, intenté despertarme de este sueño en el que me había abocado. El agua cayendo sonó durante un minuto, tras el cual en el quicio de la puerta vi su perfil, ya vestido de cintura para abajo, pero con los dos frutos de su pecho aun sonrojados con la marca de mis dientes.

-Dime… ¿Por qué yo?-

Le pregunté con un esfuerzo. Ella sonrió, sacó del bolsillo la nota doblada y la abrió para mí.

-Tú me llamaste ángel, yo solo quise enseñarte el cielo…-

Se acercó a mí una vez más y me entregó sus besos de verdadero e inolvidable ángel.

10 September 2006#

Ojo por ojo

ojo-por-ojo

Relato dedicado a Vanesa.
Amiga y compañera escritora.

Las sombras rodeaban sus pies, las zapatillas volaban sobre el suelo sintético y su jadeo se perdía contra el helado aire de la noche. Las perlas de su sudor se deslizaban desvergonzadas por su piel al son del ritmo de sus piernas.

Era una buena noche para correr, más poca gente había en ese momento. Ella, distanciada de los demás, buscando quizás intimidad, corría sola por los senderos del parque, que se extendían por una pequeña colina artificial hecha años atrás con los escombros de un túnel de ferrocarril cercano.

La sudadera había dejado caer la capucha, y sus pequeños rizos saltaban independientes. Su camiseta estaba empapada por el sudor y en la cintura llevaba como un colorido velo para sus nalgas, una chaqueta con la que alejar el frío acabado el ejercicio. Un ligero macuto se balanceaba a su espalda.

Una mano, enorme y callosa, surgió de los arbustos y la arrastró a la oscuridad. Sobre su rostro sintió un pañuelo húmedo, cesó su resistencia y el hombre la arrastró unos metros, a un claro entre árboles.

-Qué musculosa… Me gusta, me gusta… ¿quién quiere escuálidas niñas? Voy a disfrutar mucho… mucho… las musculosas sois más estrechas ¿sabes?… voy a reventártelo todo… -gimió el hombre mientras con su mano palpaba impunemente el cuerpo de la mujer–. Voy a hacerte de todo… empezaré por tu coño… oh sí… primero tu coño… todo para mí, sólo para mí…

Tiró con sus manos del ajustado short cuando la mujer se irguió y roció su rostro con un spray, el líquido le ardió en los ojos y cayó al suelo boca abajo sobre la hierba, con los miembros fuera de su control.

-Maldito cabrón… -escupió la mujer levantándose y colocándose junto a él-, ni se te ocurra quedarte inconsciente, sería una lástima, he preparado este momento durante mucho tiempo… -le dedicó dos contundentes patadas al hombre tendido, se arrodilló y sin miramientos le alzó el rostro tirándole del cabello-. Sé quién eres, sé donde vives… lo sé todo sobre ti, llevo días siguiéndote, pero quería pillarte en medio de uno de tus juegos. ¿Sorprendido?… No lo estés… éste era tu destino, lo que querías y tanto ansiabas, ¿verdad?

Con una nueva patada le dio la vuelta, sacudiéndose de las manos los cabellos sanguinolentos que le había arrancado y extrajo un cúter de su macuto para arrancarle el pantalón, no sin hacerle alguna pequeña herida a lo largo de sus piernas y cintura.

-¡Pero mira tú!… ¡Si estás ya duro como una piedra! –abofeteó el miembro-. Te gusta que te peguen ¿eh?… ¿O es que estabas ya cachondo para violarme?… Pero, ¿qué dijiste antes…? Oh, sí… querías mi coño, ¿verdad? –se quitó los shorts y abrió su sexo ante sus ojos-. Te gusta, ¿verdad?… ¿Te gusta ver mi coño abierto?… Te gustaría comértelo, ¿verdad? –se rió ante su mirada desconcertada y sus vanos intentos de moverse-. No te asustes… pero ya te he dicho que lo tenía todo preparado. Una chica de las que violaste, seguro que te acuerdas de ella, oh, tú nunca te olvidas de ninguna ¡son tus muñecas!… ella es farmacéutica y me pidió que te diera esta sorpresa, me hizo inmune al cloroformo y me preparó este spray. Incluso iba a pagarme bien, espléndidamente bien, pero tras estudiarte decidí hacerlo gratis; eres un ejemplar único, un monstruo… de los que una pesca una vez en la vida –le enseñó el bote y roció levemente sus ojos-. Sinceramente no sé qué metió aquí dentro… -dijo mirándolo-, pero me garantizó que te tendría manejable. Pero sobre todo, despierto y consciente… -se dio una palmada en la frente-, ¿Pero qué hago? ¿No te había prometido mi coño? Yo cumplo mis promesas…

A horcajadas se sentó sobre su rostro, restregándose contra sus rasgos faciales, masturbándose con su nariz, asfixiándole como una ventosa, cubriendo su nariz y boca con su vulva, hasta que su rostro cobró un matiz azulado.

-No, no voy a asfixiarte… eso sería demasiado clemente para ti… tengo otro regalo para ti de nuestra amiga en común -se apartó y volvió a tomar su macuto para sacar una jeringuilla ya preparada, cuyo contenido inyectó en la misma base de su miembro-. Debería hacer efecto… mmm, ya… y mira… Oh, señor… qué grande se te pone… -ante sus ojos incrementó hasta casi el doble de su anchura y tamaño, las venas palpitaban enfurecidas bajo la tirante piel-. Qué enorme pollón…

Lo acarició con sus dedos y lo rozó con su sexo ya empapado. Puso el endurecido glande a la entrada de su vagina y alojó unos centímetros en su cuerpo con un corto suspiro.

-¿Te gusta, cabrón?… Tu dura polla en la entrada de mi coño, esto es lo que te gusta, ¿verdad? Follarte a todas esas chicas hasta que las desgarrabas por dentro… –con un gruñido se dejó caer y se empaló en la rígida carne, el cetro de piedra que arrasó con fuego sus extrañas-. ¿Te gusta que te follen? ¿Que te violen, cabrón? ¿Qué pasa cuando ya no mandas tú?

Aumentó el ritmo de su cabalgadura y jadeando arañó con furia el pecho del hombre, que con sólo los ojos libres de ataduras químicas, la miraba al borde de la locura. Los músculos de ella aceleraron aun más y el orgasmo atravesó su cuerpo hasta convertirse en un quedo gemido. Con un obsceno ruido se separó del hombre y tomó su miembro llevándoselo a los labios.

-Aún no te has corrido ¿eh?… No me gusta eso, no… no me gusta… te vas a correr quieras o no… -comenzó a masturbarlo con fuerza y a morder su piel, dejando la marca sangrante de sus dientes por todo el miembro, continuó sin pausa hasta que los temblores anunciaron un verdadero torrente que salpicó todo y que pareció no cesar nunca-. ¡Pero mira tú! ¡Qué potencia!… –se levantó y abrió con sus dedos los labios de su sexo sobre él-. Con esta demostración de virilidad me has despertado las ganas de mear… no te importa que mee sobre ti, ¿verdad?… lo tomaré como un sí -un hilo dorado cayó sobre el herido miembro, el cuerpo del hombre tembló ante el dolor de las heridas-. Oh, sí… me he quedado a gusto…

Comenzó a vestirse sin prisas ante la mirada del hombre, sacó unas ligaduras y con ellas aseguro los pies y manos del hombre, amordazándole con los restos de su ropa interior; recogió todo a su alrededor y dedicó varios minutos a inspeccionar el claro buscando algo que se le escapase. Satisfecha, se inclinó por última vez junto a él para que pudiese verle la cara.

-¿Cómodo? El spray debería durar hasta el mediodía, pero prefiero no tentar a la suerte, ¿sientes tu rabo duro?… Espero que te gustase este polvo, aunque no lo creas tengo mi corazoncito –se toco el pecho afligida-, por eso quería darte este último polvo… tu último polvo con una mujer, te lo aseguro… -con la yema de su dedo índice acaricio las hinchadas venas-. Te he inyectado suficiente Viagra y vasodilatadores para que no te baje la erección sin tratamiento médico, y si no lo recibes en unas horas… el tejido carnoso morirá antes de que amanezca y sin remedio la necrosis se extenderá por tu cuerpo matándote en pocos días. ¡Pero tranquilo, hombre! –le golpeó con sus nudillos-. La policía recibirá mañana temprano un aviso anónimo, dándoles tu paradero. Están muy ansiosos por conocerte, ¿sabías que una chica a la que violaste era hija de un policía? Sólo tenía quince años, pero no te importó reventarle el culo y provocarle una hemorragia que casi la mata. Seguro que en la comisaría lo pasas de maravilla, prometo ir a verte a la cárcel… quiero ver como te convierten en una de sus putas, sin duda te sentirás realizado siendo violado cada día, será como en los viejos tiempos, solo que tú ya no tendrás rabo…

Con el endurecido miembro, casi violáceo, ondeando contra el cielo, la mujer abandonó a su víctima y desapareció entre los árboles, y como si nada hubiera ocurrido, se ajustó las zapatillas deportivas, se cubrió con la capucha y reanudó su ligera carrera por el sendero del parque.

Nota: La cita de Belsan fue por este relato.

Texto sin faltas ortograficas por la insigne labor de Belsan-chan.

18 August 2006#

Leal mascota

Dedicado al monstruo rosa
(con el que sueño cada noche)
Con un portazo cerró la puerta del coche. Maldito día, las ventas en su sección habían bajado dos puntos en el último ejercicio y no se sentía nada contenta. Colgó su bolso al hombro y entró al ascensor sumida en un torrente de pensamientos y proyectos para recuperar esa pérdida.

Todo se diluyó en su mente cuando, al meter la llave en la cerradura,  oyó su jovial ladrido. Sonrió para sí misma reprochándoselo, ya había acabado su trabajo, era hora de relajarse un poco.

Le esperaba frente a la puerta, la lengua fuera jadeante.

-Mi perrito… ¿has echado de menos a tu mamita? -le preguntó mientras le acariciaba el desvaído pelaje-. ¡Eh! No me lamas la cara… bueno… déjame cambiarme, saldremos a dar una vuelta después de cenar, ¿te parece bien?

Como respuesta  se irguió excitado y se subió a las piernas de ella.

-Vamos Arturo, no me manches la ropa. Vete a tu cojín, voy a sacarte la comida.

De un saco de pienso sacó un bol que dejó en la esquina de la cocina; para ella calentó un poco del arroz tres delicias que había sobrado del día anterior. Comieron en silencio, le gustaba ver como comía Arturo…  dejando caer buena parte de la comida fuera del plato y devorándola con un ruidoso batir de mandíbulas. La verdad es que le gustaba verlo en cualquier momento… compartir su vida con él era lo más maravilloso que le había sucedido en mucho tiempo

Recogidos los platos se cambió en unos minutos, se limpió el maquillaje frente al espejo y refrescó su rostro con agua fría.  En la puerta ya le esperaba nervioso, con la correa entre los dientes.

-Ya vamos, ya vamos… qué excitable eres, dios mío… hoy iremos a tu parque favorito, ¿vale?- le comentó bajando al aparcamiento en el ascensor.

El coche les dejó dentro mismo del enorme parque de las afueras,  prácticamente  desierto a esas horas más allá del camino principal y el sendero para bicicletas.

Arturo corrió sobre la hierba y se revolcó gustoso. Ella le dejó hacer mientras se sentaba en un banco y sacaba un hueso de goma para lanzárselo. Lo tenía en la mano cuando una figura se acercó por el camino.

-¡Elena! -gritó con una sonrisa el hombre antes de darle un abrazo-. Hacía tiempo que no te veía, ¿va todo bien?

-Por supuesto, Alberto, sólo he estado liada con el trabajo, ya sabes.

-Entiendo… veo que Arturo está tan alegre como siempre.

-Si, no sé de dónde saca la energía ese pequeño demonio… ¿Y donde está Estrella?

-Aquí mismo –Alberto silbó y un agudo ladrido llegó de entre los árboles-. Ya sabes lo tímida que es…  -explicó a Elena-. ¡Estrella, ven aquí!

Estrella salió de entre los árboles a la orden y llego a los pies de su amo, interesada por Elena se acercó a sus pies y la husmeó. Arturo le gruñó y asustada se escondió tras su amo.

-¡Arturo! ¡Compórtate!

-Tranquila, Elena… sólo quieren jugar -se giró hacia Estrella e hizo un amplio gesto-. ¡Id a jugar los dos! -obediente salio corriendo hacia la hierba.

Arturo se lanzó sobre ella y juntos se revolcaron sobre la hierba. Él le mordió el cuello y buscó su sexo. Sus colas flotaban en el aire caprichosamente.

-¡Arturo! –gritó Elena  pensando en separarlos-. ¿No se harán daño, Alberto?

-La naturaleza es sabia… además, ¿nunca te has pensado en cómo sería un cruce entre los dos? –pregunto curioso-. No te preocupes, Estrella está con un tratamiento que lo impide… pero podríamos considerar la posibilidad.

-No sé… Arturo es aún muy joven para hacer monta… -caviló Elena, pese a que la idea le había interesado y sin duda le dedicaría tiempo los próximos días.

-Yo creo que ya está en la edad perfecta –observó mientras les señalaba-, parece dominarlo bien.

Elena observó algo sonrojada como Arturo había logrado finalmente encontrar la posición correcta y penetraba con ahínco a Estrella, que inclinada al suelo solo gemía quedamente por las embestidas. Continuaron durante varios minutos ante la silenciosa mirada de sus dueños.

Con un furor animal ambos cayeron rendidos. El obsceno sonido puso fin a su unión y los dos se dedicaron carantoñas y lametones.

-Vamos a separarlos ya o éstos seguirán dale que te pego toda la noche –sugirió Alberto con pesar.

-Arturo, ven aquí -gritó Elena con la correa en la mano.

Arturo y Estrella se separaron con cierta resistencia inicial, dedicándose cariñosos gruñidos como despedida. Alberto y Elena se despidieron igualmente hasta el próximo encuentro y se separaron en caminos diferentes.

De vuelta a casa Arturo se durmió en el asiento de atrás. Elena miraba su cuerpo tendido en el retrovisor y se preguntaba cuanto había crecido ya su mascota, le parecía que la tenía desde hacía tan poco… cómo pasaba el tiempo. Ya en el garaje, antes de despertarlo, acarició su cuerpo con una sonrisa en su rostro.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron en su piso, la vecina les saludó.
-Buenas noches Elena, de dar un pase ¿verdad? -le preguntó.

-Claro Gloria, tienes turno de noche ¿verdad? Que te sea leve.

-Gracias Elena, a ver cuándo venís los dos a comer una paella el domingo, que me sale de muerte, ¿no te apetece, Arturo?

-Por supuesto Gloria, desde que tengamos un día libre se lo recordaré a Elena.

Gloria se despidió del joven matrimonio y se quedó sola en el ascensor. Algo en el suelo atrajo su atención, se agachó y recogió una enorme cola de suave cabello, la cola acababa en un húmedo dildo aún caliente.

La vecina no era en absoluta tonta, y enrollando la cola la dejó caer en el interior del buzón de sus jóvenes vecinos.

-¡Dichosa juventud! -musitó para sí misma cerrando el buzón.